En este momento ya sabemos lo que es una pérdida auditiva, como detectarla, ya conocemos el funcionamiento de un AASI, todos sus componentes y posibilidades de alteraciones. Con nuestro paciente definimos cual es el modelo de AASI que el mismo va a usar. Es importante ahora enseñarlo a usar su AASI.
Todo usuario debe entender lo que es un AASI, como funciona y ser capaz de manipular todos los controles externos, que están accesibles y, de esta forma, obtener el máximo aprovechamiento posible en cada situación y ambiente acústico. Por ejemplo, no existe una posición ideal y fija del control de volumen; este debe ser manipulado libremente, dependiendo de las necesidades y del confort auditivo de su usuario. El control de volumen debe ser aumentado y reducido siempre que el usuario sienta necesidad. Es evidente que existe un período de capacitación y adaptación para que el usuario consiga realizar fácilmente las regulaciones deseadas.
La manipulación del AASI y de sus controles, su colocación y remoción, el cambio de pilas y los procedimientos de limpieza deben ser realizados, siempre que sea posible, por el propio usuario. El profesional que lo atiende es el responsable por las explicaciones cuidadosas y orientaciones para que el individuo sea independiente en estas tareas, dispensando la ayuda de familiares o amigos, a no ser que existan dificultades motoras y visuales asociadas. En contrapartida el profesional que atiende debe modificar las instrucciones y pistas de acuerdo a las necesidades individuales.
Debemos recordar que, con la prótesis auditiva, los sonidos se percibirán de una manera diferente, o porque no eran audibles, como consecuencia de la pérdida auditiva, o porque en los primeros momentos con el uso del AASI no es posible discriminarlos correctamente. Por eso, puede ser necesario utilizar un proceso gradual de adaptación, además de entrenar la identificación de sonidos ambientes.
Inicialmente, el AASI debe utilizarse dentro de casa el en ambientes más silenciosos y preferentemente con 1o 2 interlocutores. El ruido ambiental, el número de personas con quien se conversa simultáneamente, así como las horas de uso deben ser gradualmente aumentados. El AASI debe usarse durante el período de tempo en que el individuo esté sintiéndose confortable, tanto en términos físicos (adaptación de la prótesis en la oreja) como auditivos (adaptación a la amplificación).
Todo este proceso de adaptación en cuanto al tiempo de uso y lugar no debe ser recomendado de forma general, sino en función de las necesidades y características de cada individuo.
Es en este momento que pasamos gran parte de la responsabilidad de la adaptación para el paciente, pues él es, el que va a saber mejor por cuanto tiempo y en que lugares el uso del AASI le brindará comodidad.
Otro momento de la adaptación de extrema importancia es el contacto con los familiares, debemos insertarlos en la adaptación de nuestro paciente, orientándolos a hablar siempre de frente para el mismo, dándole las pistas visuales del habla y la posibilidad de la lectura labial.
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